BOMBARDEO AEREO DE CHIVA, 1938 (1ª parte)

Patrulla de Polikarpov I-15 "Chatos"(por Salvador Bayot y David Mújica)

El año que viene, 2018, se cumplirá el 80 aniversario del bombardeo aéreo de Chiva y Buñol. En su día, para algunos de sus protagonistas, fue un vuelo más, otra misión que apuntar en el libro de vuelo, otro día. Pero para los protagonistas que lo sufrieron fue un día que no olvidarán. Fue el día que, de golpe, supieron que era la guerra de verdad. Estos protagonistas bien pudieron ser nuestros padres o nuestros abuelos, y conforme pasa el tiempo serán nuestros bisabuelos. Con el paso inexorable del tiempo estos sucesos se van diluyendo. Primero desaparecen los protagonistas, luego la memoria de los que nos contaron algo, y finalmente queda envuelto en la bruma del olvido.

Creo que es un deber recuperar y dar luz a los hechos históricos relevantes en los que se vieron envueltos nuestros antepasados. He aquí nuestro granito de arena y animamos a todos, los que tengan esta inquietud, a agregar más historias a la Historia.

RELATO DE LOS HECHOS

(Según los testimonios)

El sábado, día 3 de Diciembre de 1938 fue un día claro y soleado, no se apreciaban casi nubes en el cielo. Poco antes de las 12,30 horas, los habitantes de la villa de Chiva, en Valencia, se preparaban para ir a comer, unos volvían de sus faenas agrícolas con el mulo y le daban de beber en el abrevadero a la entrada de la población por la carretera general desde Valencia, al principio de la calle doctor Nacher. Otros paseaban por el pueblo junto con algún familiar dirigiéndose a casa. Otras volvían de hacer la compra, puesto que era día de mercado. Los niños salían del “Colegio Corachán” y se entretenían jugando, mientras que los más diligentes se marchaban a sus casas. Y otros simplemente ya estaban en sus casas preparando la comida y cuidando de sus hijos de corta edad. Los militares mientras, estaban en su quehacer diario, unos haciendo escritos de la burocracia castrense en las oficinas de los puestos de mando y los distintos almacenes de intendencia y municionamiento, y otros haciendo guardia o instrucción.

En ese preciso momento se comenzó a escuchar un rumor de motores de aviación y todos miraron al cielo. En un primer momento sólo vieron unos puntitos oscuros, los cuales venían por el Norte, por la parte de Teruel-Castellón. Alguno comenzó a contarlos: 1, 2, 3, 4,…, así hasta 42 entre “grandes” y “pequeños”. Los “grandes” venían en formaciones de tres aparatos en cuña y uno solitario delante de todos los demás. Se partieron en dos formaciones, dirigiéndose esta segunda a Buñol para bombardear también esta población. En un momento dado, cuando el primero se encontraba sobre Chiva, disparó una ráfaga de ametralladora. Entonces los soldados, más habituados a la identificación de aviones y a sus actos hostiles, gritaron que eran aviones “fascistas” y que todos se marchasen al refugio más cercano. En ese momento se disipó la duda de unos, que no sabían si esos aviones eran de un bando u otro, y la alegría de otros que creían que eran aviones propios. Y entonces, comenzó el caos y el pánico en todos. Todo el mundo buscaba un refugio, de los muchos que había, tanto públicos como privados, y allí se dirigieron.

Mientras, los aviones “grandes”, al escuchar la señal dada por el primero, comenzaron a dejar caer las bombas que portaban hacia sus objetivos. Las bombas estallaron en un reguero de destrucción a lo largo de la población, comenzando desde la plaza Constitución, pasando por la calle Pascual Piquer, hasta la ladera Oeste de la loma del Castillo. Parece ser que las consecuencias de este acto fueron unos cuarenta edificios destruidos, varios heridos y, sorprendentemente, dos víctimas mortales civiles confirmadas. De las víctimas militares se ignora su número.

Según comentarios, los aviones “pequeños” se dedicaron también a ametrallar el Castillo ya que ese lugar se dedicaba a campo de instrucción militar.

Al tener noticias de la aproximación de aeronaves enemigas, en el aeródromo de La Señera, partió una patrulla de cazas comandada por un piloto llamado Montes. Según rumores locales, marchó sin permiso de la superioridad.

Una vez en el aire se dirigieron hacia los agresores, atacándolos cuando ya se retiraban después de virar hacia su base. Cuando los alcanzaron se entabló combate con los cazas de protección, y a lo largo de éste fue derribado uno de los cazas atacantes. Al caer incendiado el piloto saltó en paracaídas tomando tierra por la zona del Barranco Ballesteros (Corral del Gato), y que fue apresado cuando iba caminando por el Barranco Grande por una patrulla de la CNT de Cheste que salió en su busca cuando lo vio lanzarse del avión.

(Continuará)